lunes, 19 de marzo de 2012

Figuras budistas en el barco vikingo de Oseberg

El barco de Oseberg fue encontrado en 1904 en un gran túmulo situado cerca de la granja de Oseberg, en el condado de Vesfold (Noruega). Se trata de uno de los barcos vikingos mejor conservados en la actualidad. Actualmente está expuesto en el Museo de Barcos Vikingos de
Oslo.


En él se encontraron los esqueletos de dos mujeres. A pesar de que la identidad de las mujeres no está clara, se cree que estas debieron tener un alto rango en su época debido a la opulencia y riqueza de los objetos con los que fueron enterradas. La sepultura fue profanada en la antigüedad, perdiéndose la mayor parte de los objetos de valor, especialmente aquellos hechos de metales preciosos. Pero los saqueadores se dejaron en él una gran cantidad de objetos, sin valor para ellos, pero con un valor incalculable para la arqueología.


El hallazgo más interesante y a la vez curioso de este barco, fue la llamada "regadera" o "cubo" de Buda. Se trata de un cubo con dos figuras idénticas que forman las articulaciones de las asas del cubo. Ambas figuras representan a un hombre sentado en posición de loto. Su cabeza es plana. Sus ojos cerrados muestran una expresión pacífica y tranquila. Cada figura contiene cuatro cruces gamadas, representando así la tradición budista en la que estos símbolos representan la buena suerte.

Este no es el único descubrimiento de una figura budista en el norte de Europa. Un ejemplo de ello, es la estauilla de Buda del S. VI procedente del norte de India, encontrada en la Isla de Helgö (Suecia). Aunque de todas ellas, la más parecida a las que encontramos en Oseberg, es la estatuilla de Myklebostad. Su diferencia principal es que el hombre se encuentra de pie en vez de sentado con las piernas cruzadas (posición de loto).

Buda de Myklebostad

Según los investigadores, es muy probable que las estatuillas del barco de Oseberg no hayan sido importadas desde Asía. Apuntan a Irlanda o Reino Unido como posibles lugares de origen. De todas formas, estas conclusiones no niegan que los vikingos pudieran haber establecido contactos con misioneros budistas en algunas de sus expediciones.

¿Que hacían estas estauillas en un auténtico barco vikingo? ¿Cómo llegó a manos vikingas? Todo esto continua siendo un auténtico misterio.

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